viernes, 21 de septiembre de 2018

Domingo 23 de septiembre: XXV de Tiempo Ordinario (Ciclo B)

LECTURAS

  • Sabiduría 2,12.17-20
  • Sal 53,3-4.5.6 y 8
  • Santiago 3,16–4,3
  • Marcos 9,30-37
La actitud de acogida, disponibilidad y prontitud para el servicio no está reñida, sino todo lo contrario, con la necesidad de tiempos  para la formación, el encuentro con los hermanos de comunidad y el imprescindible trabajo de la interioridad en silencio y sosiego. Y esto vale para cada seguidor de Cristo y para las comunidades. Junto a actividades volcadas en atender, acompañar y responder a las necesidades de los más vulnerables, las parroquias debemos encontrar y mantener convocatorias para la escucha de la Palabra, la oración y el crecimiento de nuestra fe. Para salir a anunciar el Evangelio, antes hemos de haber entrado en nosotros mismos y dentro del círculo de en el que Jesús nos instruye y alimenta con su vida entregada.

El sábado 29 se cumplen 6 años de la inaguración y consagración del nuevo templo de la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán. Con este motivo celebraremos a las 19:30 de ese mismo día una Eucaristía de acción de gracias acompañada con los cantos del Coro Universitario.










jueves, 13 de septiembre de 2018

Domingo 16 de septiembre: XXIV de Tiempo Ordinario (Ciclo B)

LECTURAS

  • Isaías 50,5-9a
  • Sal 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9
  • Santiago 2,14-18
  • Marcos 8,27-35
Creer, tener fe, nunca fue exclusivamente aceptar ciertas verdades, admitir ciertas ideas y visiones sobre la vida, sobre el ser humano y el mundo. Claro que si crees y tienes fe, ves todo de una determinada manera, pero inseparablemente de vivir también de una determinada forma. Y el estilo de vida que se desprende de la fe en Cristo y su evangelio implica la disposición positiva hacia el compromiso, el sacrificio y el servicio por el bien de los hermanos. Eso es lo que significa la cruz que Cristo pone como quicio para distinguir una fe meramente teórica de la fe que sostiene toda la vida.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Domingo 9 de septiembre: XXIII de Tiempo Ordinario (Ciclo B)

LECTURAS


  • Isaías 35,4-7a
  • Sal 145,7.8-9a.9bc-10
  • Santiago 2,1-5
  • Marcos 7,31-37

Por debajo de todos los milagros de Jesús corre la misma fuerza salvífica, curativa, porque todos ellos tienen la misma fuente -el amor de Dios- y el mismo fin: mostrar que Dios quiere por encima de todo nuestro bien. Sean ciegos, sordos, mudos, personas postradas, hambrientas o golpeadas por la muerte en sus diferentes grados y niveles, Jesús pone su fe y su fidelidad al servicio de esta intención divina que debiera ser también la que motive todas nuestras acciones en cuanto cristianos: socorrer, aliviar, restaurar lo caído, animar y fortalecer, trabajar por la plenitud de la dignidad de las personas, eso sería "hacerlo todo bien".



8 DE SEPTIEMBRE: NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA

CELEBRACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LOS LLANOS

Felicitamos a todos los albaceteños por las fiestas en honor de la Virgen de los Llanos y pedimos su intercesión para que el Espíritu que en ella hizo posible la encarnación del Verbo divino, actúe a través de la acción evangelizadora de todas las parroquias y movimientos eclesiales de la diócesis de Albacete.


jueves, 30 de agosto de 2018

Domingo 2 de septiembre: XXII de Tiempo Ordinario (Ciclo B)

LECTURAS

  • Deuteronomio 4,1-2.6-8
  • Sal 14,2-3a.3bc-4ab.5
  • Santiago 1,17-18.21b-22.27
  • Marcos 7,1-8.14-15.21-23
No es Dios, no, el que ha cambiado de criterio, que siempre quiso de nosotros lo mismo y tuvo siempre idéntica forma de relacionarse con la humanidad: a través de su amor creador y salvador, por medio de la presencia de su Espíritu en nuestra conciencia cuando actuamos con la misma sinceridad y desinterés que Él actúa. No, los que cambiamos y necesitamos continuas actualizaciones y recordatorios somos nosotros. Por eso, después de Moisés, vinieron los profetas y por eso, la misma y única voluntad y manual de estilo de Dios, necesitan por nuestra parte de una continua renovación y conversión. Jesucristo vuelve a enfocar la senda del culto verdadero y la fe del corazón, pero en su caso, esta continuidad y actualización del plan divino tienen la peculiaridad de que se encarnan de tal forma en su vida, en su cuerpo y su sangre, que suponen para nuestro redescubrimiento de la Palabra y el Espíritu, un camino insuperable.





miércoles, 22 de agosto de 2018

Domingo 26 de agosto: XXI de Tiempo Ordinario (Ciclo B)

LECTURAS


  • Josué 24,1-2a.15-17.18b
  • Sal 33,2-3.16-17.18-19.20-21.22-23
  • Efesios 5,21-32
  • Juan 6,60-69
Como Simón Pedro, también nosotros queremos decirle a Jesús que nos quedamos con Él, que para nosotros solo Él tiene palabras de vida eterna, pero después de todo el discurso del Pan de Vida de este capítulo 6 de san Juan, nuestros sinceros deseos de fidelidad y coherencia tienen que atemperarse con la responsabilidad y el riesgo que supone vivir lo que creemos, hacer nuestra esa vida que Cristo ofrece. De hecho, para ser capaces de permanecer junto a Jesús, de ponernos tras Él y caminar junto a Él, es menester alimentarse con su vida entregada, que es luz en su palabra y fuerza en su cuerpo y sangre. Porque no solo para los contemporáneos de Jesús son duras sus palabras. Su Evangelio es tan exigente como prometedor y pide tanto cuanto sea necesario para pasar de las buenas intenciones a la unificación de pensamientos, sentimientos y acción. Por eso, con la humilde respuesta de perseverancia como discípulos suyos, tendremos que empeñar también un seria y decidida disposición de seguir aprendiendo y creciendo siempre. La eternidad de su palabra nos sostendrá.



miércoles, 15 de agosto de 2018

Domingo 19 de agosto: XX de Tiempo Ordinario (Ciclo B)

LECTURAS

  • Proverbios 9,1-6
  • Sal 33,2-3.10-11.12-13.14-15
  • Efesios 5,15-20
  • Juan 6,51-58
Todo el discurso del pan de vida (Jn 6) muestra una dinámica espiritual que es también toda una fórmula de vida: lo que se nos da, la vida, la fe, el amor, Dios mismo, dependen de que nosotros lo sepamos aceptar, acoger y nos lo apropiemos incorporándolo a nuestra forma de sentir, pensar y actuar. Aunque sea de una forma reiterativa y circular, las sucesivas afirmaciones de Jesús en el evangelio de Juan sobre él mismo como pan de vida y sobre nosotros como destinatarios de sus virtuales efectos de santidad y plenitud conectan en nuestra libre responsabilidad. Todo se nos da y solo nosotros podemos aprovecharlo a través de nuestra conversión progresiva en aquello que recibimos, asumimos y llegamos a ser.




lunes, 13 de agosto de 2018

15 de agosto: La Asunción de la Virgen María

LECTURAS



  • Lectura del libro del Apocalipsis 11,19a;12,1.3-6a.10ab
  • Sal 44,10bc.11-12ab.16
  • I Corintios 15,20-27a
  • Lucas 1,39-56

Reconocer la acción de Dios en la historia es una fe que compartimos con el judaísmo, pues con él también compartimos parte de la Palabra de Dios, de la Biblia. Cuando la Iglesia proclamó que María es asunta al cielo, que forma parte de la gloria de Dios y que en ella podemos encontrar una cifra extraordinaria de la Historia de la Salvación realizada en Jesucristo, no hacía otra cosa que seguir esa misma línea creyente que descifra en los episodios y personajes de la vida otras tantas huellas de Dios y su designio. Ni que decir tiene que todo lo que de María decimos y confesamos, como esta verdad de su ensalzamiento por Dios, lo decimos por referencia a su Hijo, por relación con su Evangelio y en orden al cumplimiento de su misión salvadora. Sobrados motivos pues para honrarla con nuestra alabanza, prestarle devotos la confianza de nuestra oración y proclamar en comunidad que nos sentimos hijos suyos y a su intercesión protectora nos acogemos. 
Virgen asunta al cielo, ruega por nosotros.


miércoles, 8 de agosto de 2018

Domingo 12 de agosto: XIX de Tiempo Ordinario (Ciclo B)

LECTURAS

  • I Reyes 19,4-8
  • Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9
  • Efesios 4,30–5,2
  • Juan 6,41-51
Pan de vida y pan para vivir. Alimento y recurso, con una eminente finalidad práctica: crecer, fortalecerse, vivir de verdad y para siempre. Por muy excelso que sea, pues no en vano es el pan bajado del cielo, su destino es el mundo y el tiempo, la carne y la historia, aunque sean para vivificarlos y trascenderlos. Por eso tiene un fundamento teológico y moral y no solo catequético o pedagógico que el papa haya dicho que la Eucaristía no es el premio de los puros, sino el alimento para los débiles, pues su fin no es otro que curar y desplegar todas la fuerzas que Dios nos dio para que resplandezca su grandeza en esta pequeñez que somos, para que venzan su luz y su amor a pesar de nuestras oscuridades y ensimismamientos.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Domingo 5 de agosto: XVIII de Tiempo Ordinario (Ciclo B)

LECTURAS

  • Éxodo 16,2-4.12-15
  • Sal 77
  • Efesios 4,17.20-24
  • Juan 6,24-35
Si lo esencial no se enseña, sino que se comparte y contagia por la convivencia con el testigo que lo conoce y lo vive, tampoco se aprende más que digiriéndolo para hacerlo sangre en nuestras venas, para convertirlo en el aire que respiramos y las fuerzas con las que vivimos. El que es pan de vida es Cristo, pero toda su potencial riqueza y amplitud de miras solo se las puede apropiar el que se va haciendo uno con él, como el alimento se convierte en parte de nosotros. La Eucaristía, con el gesto de comer en común y su tiempo de estar juntos, con su vinculación a la cruz en la que Cristo se transformó en pan y vino por la entrega total y la apuesta sin vuelta atrás, es al mismo tiempo la lección magistral, el manual y las prácticas de este saber de eternidad.

EL MIÉRCOLES 8 DE AGOSTO, CONMEMORACIÓN DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN, SE CELEBRARÁ LA EUCARISTÍA Y UNA PROCESIÓN CON LA IMAGEN DEL SANTO A LAS 19:30. DESPUÉS COMPARTIREMOS UNA "PALOMA" EN EL PATIO DE LA PARROQUIA.


miércoles, 25 de julio de 2018

Domingo 29 de julio: XVII de Tiempo Ordinario (Ciclo B)

LECTURAS

  • II Reyes 4,42-44
  • Sal 144,10-11.15-16.17-18
  • Efesios 4,1-6
  • Juan 6,1-15
No, ni siquiera el éxito esporádico de saciar a la multitud cambia la idea de Jesús sobre su misión y ministerio. No es la aspiración a ser el centro y descollar sobre todo lo que anima al profeta de Nazaret. Su Padre quiere que todos se sacien, que toda la humanidad logre vivir con la dignidad que se merecen. Y a conseguirlo dedica el Hijo todas sus energías, pero el fin no es Él mismo, sino servir, nutrir y seguir adelante. Todo un programa para quienes quieran encontrar el sentido de sus vidas en el compromiso, el amor y la fraternidad universal. No solo nos muestra el sentido de la Buena Nueva (la felicidad plena para todos) sino también su metodología: la entrega abnegada, perseverante y humilde. Y por eso consigue multiplicar y saciar, como a vecen nos ocurre a nosotros cuando, pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.