lunes, 18 de marzo de 2019

Domingo 24 de marzo: III de Cuaresma (Ciclo C)

Meditación Domingo IIIº de Cuaresma

LECTURAS

  • Éxodo 3,1-8a.13-15
  • Sal 102,1-2.3-4.6-7.8.11
  • Corintios 10,1-6.10-12
  • Lucas 13,1-9
Todos gastamos la misma debilidad, puede que alguno tenga más o menos aptitudes, pero todos somos frágiles y tremendamente susceptibles de dejarnos llevar por nuestras propias inconsistencias. Jesús es muy claro en esto. Por más que Dios sea misericordioso y proclive al perdón y a dar otra oportunidad, hay cosas que solo dependen de nosotros. Por eso es menester aplicarse con denuedo a la conversión que la Cuaresma procura con su llamada a la oración, la reflexión y la práctica habitual de la caridad, la compasión, la justicia y el perdón. El Padre está siempre por cuidar, por cultivar. No hay miedo de que el hacha se precipite cruel. Sin embargo, sí que es posible que nosotros no hayamos practicado la dieta espiritual que vigorice nuestras íntimas cualidades y renueve nuestra opción por la mejor causa. Cada uno tendrá que concretar cuáles son los cuidados que requiere su crecimiento espiritual, qué abono, qué poda, qué defensas… pero nadie está exento de ser un grave peligro para sí mismo, por no tomarse en serio ese cultivo de la interioridad, la oración, la escucha, el encuentro y la compasión.

Hoy 24 de marzo se celebra San Óscar Romero

Meditación: Jueves 20h.
Via Crucis: Viernes 19h.
Celebración comunitaria de la Penitencia: Jueves 11 de abril 20h.

lunes, 11 de marzo de 2019

Domingo 17 de marzo: II de Cuaresma (Ciclo C) Día del Seminario

Meditación Domingo IIº de Cuaresma

LECTURAS

  • Génesis 15,5-12.17-18
  • Sal 26,1.7-8a.8b-9abc.13-14
  • Filipenses 3,17–4,1
  • Lucas 9,28b-36
Si las tentaciones en el desierto están al inicio de la misión evangelizadora de Jesús, la Transfiguración, sin embargo, está en su cénit cuando ya son muchos los kilómetros y las poblaciones recorridas. Después de muchas predicaciones, milagros, encuentros, enseñanzas a sus discípulos, y antes de que una cruz parezca tragarse toda esa vida desparramada al servicio de los demás, especialmente de los que más lo necesitan, justo en la mitad, un jirón de gloria se desprende de la eternidad para hacer brillar la vida de Jesús como parte de ese plan de salvación al que también pertenecieron la ley (Moisés) y los profetas (Elías). Entre ellos, «aurigas de Israel», la suma de esos pasos, palabras, sentimientos, oración, gestos de incomprensión, momentos de misericordia… adquiere todo su sentido de plenitud. Lo que podía oscurecer o minimizar la grandeza que se juega en esa misión itinerante cede su lugar a la comprensión de fe que es la que le da su justa medida. En Cuaresma, este Evangelio es una especie de empujoncito a la esperanza para que nos sacudamos el sueño —como los discípulos, un detalle muy comprensivo por parte de Lucas— y nos aguijonee en nuestro esfuerzo de concentración la gloria que encierra aquel que nos guía y al que seguimos como el Señor.

Meditación: Jueves 20h.
Via Crucis: Viernes 19h.
Celebración comunitaria de la Penitencia: Jueves 11 de abril 20h.

jueves, 7 de marzo de 2019

Domingo 10 de marzo: I de Cuaresma (Ciclo C)

Meditación Domingo Iº de Cuaresma

LECTURAS

  • Deuteronomio 26,4-10
  • Sal 90,1-2.10-11.12-13.14-15
  • Romanos 10,8-13
  • Lucas 4,1-13
El Miércoles de Ceniza inaugura un tiempo de entrenamiento del alma, de descongestión de nuestras capacidades espirituales, de estiramiento de nuestras virtudes saludables: la atención, el esfuerzo por superarnos, la flexibilidad para ceder importancia a los otros y, sobre todo, la constancia y la perseverancia. Nos ayudará a valorar la necesidad que tenemos de esta preparación intensiva el recuerdo de que también Jesús dedicó un tiempo de retiro en el desierto para explorar en su interior, escuchar el silencio, afinar la mirada de sus propias expectativas y discernir qué era lo que tenía que hacer y de qué tendría que desprenderse para conseguirlo. Las tentaciones no son solo señuelos del mal, sino que representan el necesario discernimiento entre varias oportunidades y diversos modos o estilos con los que llegar a su meta. En el caso de Jesús, parece ser que los caminos descartados fueron los de fiarlo todo a las propias fuerzas, seguir solo el interés particular, pretender imponerse y ser adulado. Frente a esas variantes que se le presentan, Jesús elige fiarse de Dios, procurar como fin siempre la voluntad del Padre, no buscar la gloria, sino la coherencia con lo que se cree y por lo que se ha apostado. Solo tras este periodo de recogimiento y reflexión, Jesús se pone en marcha. No hacen falta más recomendaciones, si Él lo necesitó, será que a todos nos viene bien concentrarnos y ejercitar nuestro espíritu.

Meditación: Jueves 20h.
Via Crucis: Viernes 19h.
Celebración comunitaria de la Penitencia: Jueves 11 de abril 20h.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Miércoles de Ceniza (Ciclo C)

LECTURAS

  • Joel 2,12-18
  • Sal 50,3-4.5-6a.12-13.14.17
  • Corintios(5,20–6,2
  • Mateo 6,1-6.16-18

Ya cuando Jonás predicó la conversión en Nínive, el pueblo entero, con su rey a la cabeza, se vistió de saco y ceniza. Con este día y esta celebración penitencial comienza la Cuaresma. De los ramos de olivo que agitamos para saludar a Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén saldrá esta ceniza que nos recuerda que hay que bajarle los humos al orgullo, la autosuficiencia y la superficialidad con las que a veces se nos olvida la trascendencia de lo que nos llevamos entre manos: la vida misma. Y para ayudarnos a ese ejercicio de vuelta a lo esencial y remate de nuestro extravío por las preocupaciones secundarias, el Evangelio nos propone una vía de interioridad, sinceridad y perseverancia. La oración, el ayuno y la limosna, o lo que es lo mismo, la fe, el estilo de vida y la solidaridad, son los grandes compromisos, pero no valen para nada si no se procuran en un serio entrenamiento para estar de corazón en ellos, para vivirlos con la seriedad y la verdad de quien los siente y los practica en lo secreto de la conciencia, con la más completa convicción. Vamos, con la verdad que se demuestra cuando los tres compromisos se viven también en soledad, silencio y quietud.

ITINERARIO CUARESMAL DE LA PARROQUIA DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

  • Miércoles de Ceniza: Eucaristía 20h.
  • Meditación: Jueves 20h.
  • Via Crucis: Viernes 19h.
  • Celebración comunitaria de la Penitencia: Jueves 11 de abril 20h.

martes, 26 de febrero de 2019

Domingo 3 de marzo: III de Tiempo Ordinario (Ciclo C)

LECTURAS

  • Eclo 27, 4-7
  • Sal 91, 2-3. 13-14. 15-16
  • 1 Cor 15, 54-58
  • Lc 6, 39-45
Más allá de las cualidades y defectos que traemos de fábrica, a cada uno corresponde, con su trabajo espiritual pertinente, dirigir los pasos de su vida por la senda del bien y de la compasión. Esa tarea permanente de autoconocimiento, revisión y superación no es solo individual, tenemos una comunidad en la que resuena la voz de un guía clarividente y luminoso, porque se ha puesto en manos de Dios y cumple cabalmente su voluntad, el mastro y Señor, Jesús de Nazaret. El testimonio de los hermanos, la oración compartida, los encuentros de formación y convivencia pueden conseguir que el esfuerzo personal por mejorar y crecer dé sus frutos más logrados, de hecho, también esos frutos solo en comunidad serán verdaderamente provechosos.

El miércoles de ceniza (6 de marzo) la misa con imposición de la ceniza será a las 20h.

lunes, 18 de febrero de 2019

Domingo 24 de febrero: VII de Tiempo Ordinario (Ciclo C)

LECTURAS

  • I Samuel 26,2.7-9.12-13.22-23
  • Sal 102,1-2.3-4.8.10.12-13
  • I Corintios 15,45-49
  • Lucas 6,27-38
"Lo espiritual viene después, primero es lo animal" dice san Pablo, ¡y qué razón tiene! Los impulsos emocionales e instintivos pertenecen a la zona más antigua del cerebro, la razón y la espiritualidad hay que cultivarlas para que juntas moderen y guíen las emociones. Para afrontar la dificilísima escalada en humanidad que Jesús nos propone (amar al enemigo, compartir con el que nos pide...) es necesario alumbrar con Él y en Él, al hombre nuevo, el nuevo Adán. Por eso, las recomendaciones evangélicas no son meros preceptos sino una meta de superación y profundización hacia la que caminar. Y para llegar a ella habremos de alimentar nuestra espiritualidad con silencio, oración, meditación, contemplación y comunicación con los que pueden ayudarnos a crecer, madurar y dar frutos de amor y compasión.

lunes, 11 de febrero de 2019

Domingo 17 de febrero: VI de Tiempo Ordinario (Ciclo C)

LECTURAS

  • Jeremías 17,5-8
  • Sal 1,1-2.3.4.6
  • I Corintios 15,12.16-20
  • Lucas 6,17.20-26
Piedra de tropiezo y de escándalo para predicadores, catequistas, teólogos y comentaristas del Evangelio en general, las Bienaventuranzas nos reclaman una mirada panorámica, en arco amplio y apuntado hacia el cielo, sobre las personas y la historia. Panorámica porque debe partir del presente que tenemos delante ("levantando sus ojos hacia sus dicípulos") como Jesús encontró en su propia realidad a muchos bienaventurados que encarnaban en sus vidas la necesidad y esperanza de dicha plena. Pero, esa mirada, que parece ser la de Dios, deberá alzarse desde la cota más baja, a ras de tiera (pobres, hambrientos, perseguidos...) hasta el punto más elevado: la verdadera felicidad, aquella que como la Doctrina Social de la Iglesia dice de la dignidad humana y del desarrollo integral, debe abarcar a todas las personas y toda la persona, en todas sus dimensiones. Y entre ambos extremos, tendiendo del uno al otro, el compromiso, la solidaridad, la coherencia, la vida misma como misión y empeño por traer hasta el presente el fin prometido, por llevar hasta al futuro las justas pretensiones de bienaventuranza.

lunes, 4 de febrero de 2019

Domingo 10 de febrero: V de Tiempo Ordinario (Ciclo C) Campaña contra el hambre


LECTURAS

  • Isaías 6,1-2a.3-8
  • Sal 137
  • I Corintios 15,1-11
  • Lucas 5,1-11
Cunde la curiosidad por lo novedoso del hablar sobre Dios que Jesús gasta. Curiosidad que conecta con aquella expectación que llevaba al gentío hasta donde Juan predicaba y bautizaba. Era aquel un momento que olía a serios acontecimientos, como lo corroborará tristemente la guerra con los romanos que se saldó en el año setenta, cuarenta después de la crucifixión de Jesucristo, con la destrucción del templo y, después, de la ciudad de Jerusalén, y la práctica desaparición del pueblo de Israel. Pero ahora solo es un no sé qué en el aire, en el ambiente social, cultural, político y, por supuesto, religioso. En esa crucial situación, las palabras de Jesús encuentran oyentes y Él les dedica atención cuidadosa, sentado en la barca, tomándose todo el tiempo que sea necesario. Como necesaria será también la convocatoria de ayudantes y colaboradores, que no solo seguidores. Porque Pedro y los apóstoles también predicarán y expulsarán malos espíritus, también repescarán con la fe en Jesús a la humanidad, perdida en su propio ensueño de alejamiento de Dios e indiferencia para con la fraternidad. Los reparos de Pedro son más que lógicos; quién no se siente poca cosa e incoherente para estar a la altura de tal encomienda: acompañar a Jesús y compartir su misión. Ya es menester pasar muchas pescas milagrosas, en noches de frustración y decepción, para convencernos de que somos aptos para el servicio del Evangelio, si es que nos atrevemos a superar las razonables aprensiones de un miedo encubierto de modestia.

lunes, 28 de enero de 2019

Domingo 3 de febrero: IV de Tiempo Ordinario C

LECTURAS

  • Jeremías 1,4-5.17-19
  • Sal 70,1-2.3-4a.5-6ab.15ab.17
  • I Corintios 12,31–13,13
  • Lucas 4,21-30
Y a la novedad le sigue la extrañeza, luego será admiración y hasta adhesión por el nuevo modo de hablar de Dios, pero ahora es rechazo. Este fracaso inicial, preludio del momento penúltimo de la vida de Jesús —el último y definitivo fue la resurrección—, sirve para constatar algo que merece la pena tener muy en cuenta para entender cómo Jesús ve su propia historia y su misión salvadora. No puede llamarse a engaño. Cuando surgen otros rechazos, incluido el feroz de la cruz, Jesús no es una víctima del azar, no ignora que esas terribles consecuencias de incomprensión y persecución forman parte de aquella novedad que aceptó proclamar con su vida toda. De hecho, veremos que una de las más difíciles tareas del maestro para con sus discípulos será ayudarlos a entrever que la cruz, las cruces, y no solo la de madera, pertenecen inevitablemente al desarrollo de una vocación de profeta y a la realización de todas las profecías: sin sacrificios es muy difícil que nada serio y trascendente tome cuerpo y se haga realidad. Esta vez, Jesús se aleja de quienes ya quieren matarlo. Pero también pasará de largo ante los intentos de sustraer a su mensaje la porción necesaria de sufrimiento y entrega. La fe que Cristo protagoniza no admite componendas, pues solo con la vida puede hacérsele frente al mal que se le opone.