jueves, 25 de agosto de 2016

Domingo 28 de agosto: XXII de Tiempo Ordinario (Ciclo C)

LECTURAS


  • Eclesiástico 3,17-18.20.28-29
  • Sal 67,4-5ac.6-7ab.10-11
  • Hebreos 12,18-19.22-24a
  • Lucas 14,1.7-14

Sigue insistiendo, pedagógico, Jesús en la motivación o finalidad de nuestras acciones como su verdadera recompensa. Y son la humildad servicial, la sencillez operativa, el discreto saber estar para con los demás, la generosa disposición de cuanto sabemos y tenemos para hacer el bien lo que fija nuestro lugar en la vida y el valor de lo que hacemos, hasta llegar a convertirse en la mejor expresión de lo que somos. Esta sabia búsqueda del lugar propio para realizar mejor nuestro destino de discípulos supondrá no pocas horas de autoconocimiento y comunitario discernimiento. No es una mera técnica de autoayuda y orientación práctica, sino la esforzada lucha contra nosotros mismos en muchas inercias y la cooperativa elaboración de proyectos y acciones al servicio de la realización del Reino del amor, la justicia y la paz. Por eso, además de proporcionarnos una razón para vivir, lo cual ya es mucho, también se convertirá en una laboriosa dedicación de los mejores dones, entre los cuales siempre es propicia la perseverancia en la edificación de esa casa interior habitable para mí y para aquellos a los que Dios nos envía como hermanos.

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