viernes, 23 de diciembre de 2016

Navidad

LECTURAS DE LA MISA DEL GALLO

LECTURAS DEL DÍA DE NAVIDAD

MISA DE LA VIGILIA DE NAVIDAD, ANTES DE MEDIANOCHE

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 1, 1-17
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Así las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce, desde David hasta la deportación a Babilonia catorce y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías catorce. 

Palabra del Señor.

Igual que en la misa del día de Navidad se lee siempre el prólogo de Juan, en la misa del gallo se lee siempre Lucas. No es extraña la elección. Tiene más colorido, es más cálida la narración de Lucas, aun por ser la más expuesta: no tenían donde cobijarse José y María, y paran en un establo donde nace Jesús, como gustan de representar todos los belenes. Pero, como no todos saben, Mateo sitúa ya en Belén la residencia de los padres de Jesús, con lo cual no hace falta censo para justificar su marcha desde Nazaret, a cambio será precisa la matanza de los inocentes para que la sagrada familia vaya a Nazaret, dando un rodeo, «muy a lo éxodo», por Egipto. Pero siendo como es de la estirpe de David —con ese fin, entre otras razones, la genealogía— Mateo empieza ya en la casa de David: Belén. Pero, además de justificar la descendencia davídica del que será la estrella de salvación, la genealogía sirve a este escriba de sólidas convicciones en su evangelio destinado a cristianos procedentes del judaísmo, para remachar también la universalidad del Evangelio. Rahab, la prostituta que ayudará a los judíos a tomar Jericó; Rut, la moabita, pero fiel y caritativa como ella sola; y la mujer de Urías el hitita; son las tres únicas mujeres de esta larga sarta de nombres. Y las tres extranjeras. El hijo de David, por la línea de José, y salvador desciende también de personas de otros pueblos, pero con no menos méritos que los judíos para transmitir la voluntad divina de salvación universal. No obstante, como lo cortés no quita lo valiente, junto a esa pica en el Flandes de la universalidad, Mateo es muy judío, así que prima la figura del padre —José— que es quien recibe la anunciación del ángel sobre el nacimiento milagroso de Jesús. La justificación bíblica del nacimiento virginal, está traída un poco por los pelos, parece que el sentido de la profecía de Isaías a Acaz era otro: que pusiera a prueba a Dios. Pero la moraleja final sí que viene muy a cuento: para Dios nada hay imposible. Pero esta afirmación no la pongamos solo en relación con la concepción virginal, miremos hacia atrás, hacia esas otra mujeres, extranjeras y marginadas que son parte del canal por el que nos viene la gracia. Ese es otro milagro: que a pesar de nuestra historia de discriminación y olvido de tantas personas, precisamente también gracias a ellas, nos viene la salvación, y viene para todos sin excepción. No, no es ese pequeño milagro, aunque nos pase desapercibido, tal vez por eso merece el esfuerzo esta letanía de nombres para espigar la gracia en medio del machismo, la indiferencia y la invisibilidad que oculta a tantas personas, especialmente mujeres, marginadas por los anales.

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