miércoles, 4 de enero de 2017

6 de enero: Epifanía


LECTURAS


  • Isaías 60,1-6
  • Sal 71
  • Efesios 3,2-3a.5-6
  • Mateo 2,1-12
Pues si la matanza de Herodes no parece histórica, este otro pasaje original de Mateo, la adoración de los Magos está claro que trasciende lo histórico y lo geográfico... y eso es lo que cuenta. Ya está lejos Egipto, donde irá la sagrada familia para poder volver de allá, como así lo hizo Israel en su gran epopeya de liberación. Pues de todavía más lejos vienen estos personajes que otean el cielo buscando señales y han encontrado una, justo la que ignoran los vecinos del lugar de nacimiento de Jesús. Y esta es la historia que hay por debajo del viaje, las pesquisas y los presentes puestos a los pies del niño, la historia tan cierta y sin embargo tan negada de la fraternidad universal: todos somos hermanos y para todos es la salvación que Cristo nos trae. Lo demuestra el ADN, lo verifica el recorrido de la hominización desde África, lo constatan las emociones que todos compartimos. Para afirmar esa verdad, una de las más ciertas, el narrador hace venir de tan lejos a los representantes de la diversidad, la búsqueda y la fe. Qué derroche de imaginación y fantasía, estrella incluida! A veces, para creer lo más  necesario y realista hay que verlo a la luz de lo extraordinario, de lo maravilloso. Que somos diferentes, es bien cierto; que el mundo es de todos, debería serlo también. Los magos, que vienen de lejos y reconocen lo que Dios nos ofrece en Jesús, invitan desde hace dos mil años a la hermandad y la aceptación de los que son distintos, hablan otra lengua, tienen otro pasaporte... pero en el Niño Dios, brilla la humanidad que nos une, la divinidad que nos hermana.

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