viernes, 13 de enero de 2017

Domingo 15 de Enero: II de Tiempo Ordinario

LECTURAS


  • Isaías 49,3.5-6
  • Sal 39,2.4ab.7-8a.8b-9.10
  • I Corintios 1,1-3
  • Juan 1,29-34

En tiempos de evangelización, y todos los de la Iglesia lo deben ser, el testimonio del Bautista sobre Jesús es una invitación a que los que hemos conocido a Jesús e intentamos ser discípulos suyos, no nos quedemos atrás y también digamos quién es para nosotros. Esta comunicación de nuestra fe, alejada de todo proselitismos, pero también por encima de silencios vergonzantes o de un cristianismo vivido clandestinamente, tiene hoy sus propios lenguajes, sus particulares y actuales formatos, acordes con nuestra cultura y nuestro tiempo. Puede que  no sea de puerta en puerta, pero sí que ha de ser cotidiano. A lo mejor no será de manera apabullante, pero sí que tiene que ser convincente.
El Papa Francisco insiste en que el Evangelio es fuente de una gran alegría (Evangelii Gaudium), y es que, si Jesús es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, si en la comunidad, por nuestro arraigo en Cristo, hay una inmensa riqueza de cualidades compartidas... entonces, ¿cómo no iba a ser alegre y pleno vivir el Evangelio? Pero, hay que vivirlo, eso es dar testimonio, como lo ha dado el Bautista porque lo había visto: "Este es el Hijo de Dios".

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