sábado, 21 de enero de 2017

Domingo 22 de enero: III de Tiempo Ordinario (Ciclo A)

LECTURAS

  • Isaías 8,23b–9,3
  • Sal 26,1.4.13-14
  • Corintios 1,10-13.17
  • Mateo 4,12-23
Sí, en Galilea hay una luz, pero como la estrella que vieron los magos, o la llamada de los discípulos a la orilla del lago, esa luz es para seguirla, para caminar en la dirección que ella apunta con su estela de confianza en Dios, en la vida y en uno mismo; con su resplandor de bondadosa solicitud por el hermano. De nada nos sirve tan luminoso resplandor si no es para guiar nuestros pasos. En el caso de la luz que es el mismo Jesús y su Evangelio de curación y humanidad, seguirla supondrá compartir con el que llama a seguirle, su misión de repescar la dignidad perdida en el fondo de tantos procesos de alienación, explotación, superficialidad y egoísmo. Pescadores de humanidad llama Jesús, y a rescatar de las dolencias del pueblo, los dones de la filiación y la fraternidad, nos sigue convocando el Maestro que ha ocupado el hueco dejado por el Bautista arrestado. La conversión al Reino de Dios, la respuesta a la llamada al seguimiento y la incorporación como "pescadores de hombres" son imposibles sin esa luz, no se trata de aprehenderla y hacerla nuestra, pues nos supera y es escurridiza, sino de seguirla, dejarse llevar por ella, empezando por dejarle iluminar nuestras interiores tinieblas.

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