sábado, 11 de febrero de 2017

Domingo 12 de febrero: VI de Tiempo Ordinario (Ciclo A)

LECTURAS


  • Eclesiástico 15,16-21
  • Sal 118,1-2.4-5.17-18.33-34
  • I Corintios 2,6-10
  • Mateo 5,17-37

Pero "yo os digo" que podéis ir más allá de lo mandado para hacer el bien, podéis actuar por encima de lo prohibido para evitar el mal; podéis estar al margen de la costumbre para atreveros con lo novedoso; incluso, podríais, si os lo proponéis, profundizar vuestra espiritualidad, radicalizar la caridad, superaros en generosidad, hasta ser sabios en lo divino, que es lo que nos hace más humanos. En fin, poder, se puede. Pero, si aún no nos sintiéramos capaces de esa ascensión hacia lo más alto de la escala moral, por lo menos es un alivio descubrir que existen esos niveles superiores de humanidad, que hay más horizonte hacia el que caminar y metas más largas a las que aspirar. Cuando el listón está tan alto, tal vez se nos ocurra pensar que si no llegamos a la máxima cota no servimos para nada, pero también sirve esa radicalidad de la propuesta de Jesús, para tirar de nosotros y en el esfuerzo por conseguirlo, crecer, aprender y dar más de sí. Mientras lo intentamos, se desarrolla nuestra esperanza porque la promesa lo merece; practicamos y experimentamos nuestras cualidades y recursos que todos tenemos; en fin, ejercitamos y movemos las energías que el Espíritu nos ha dado. Esta es la sabiduría de los perfectos a la que se refiere Pablo (ICor 2,6-10), no tanto la de los que ya han alcanzado el ideal, cuanto la que anima a los que, al menos, lo deseamos, nos ponemos a ello y, con muchas debilidades a rastras, hacemos el esfuerzo de ser mejores, no "los mejores", sino mejores que ayer.

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