viernes, 3 de noviembre de 2017

Domingo 5 de noviembre. XXXI de Tiempo Ordinario (Ciclo A)

LECTURAS

  • Malaquías (1,14–2,2b.8-10
  • Sal 130,1.2.3
  • Tesalonicenses 29,7b-9.13
  • Mateo 23,1-12
Además de la crítica a la hipocresía que Jesús lanza contra los que usan la ley de Dios para simular superioridad moral, pero sin la coherencia de su puesta en práctica, Jesús nos abre a un horizonte más amplio y profundo: lo esencial de esa ley. Jesús de Nazaret, que como buen judío estima la verdad de Dios que hay en las Escrituras, supera la tentación del literalismo ("la letra mata, el espíritu da vida") y resalta el corazón mismo de la voluntad del Padre: la misericordia. Esa es la paz a la que el salmista aspira como el bien más deseable. Y esa es también la ternura pastoral ("os cuidamos como una madre") que, como el papa Francisco nos propone, debe anteponerse a cualquier funcionariado religioso, por no decir a una mera aduana de requisitos exigidos sin oído a las circuntancias de cada persona, "que viene con su vida a cuestas". En esta línea de leer y proponer lo esencial, de un Iglesia acogedora y misericordiosa, irá el objetivo de la "conversión pastoral", que lo es también para nuestra Misión Diocesana.



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